La Nueva Cara del antiguo Brasil: reocupación de las mansiones en el barrio Brasil

Escondida entre las cada día más modernas y bohemias calles del barrioBrasil, se encuentra el pasaje Concha y Toro, una angosta vía de bloques irregulares que pavimentan el camino lleno de curvas que concluyen en el centro del pequeño barrio, la Plaza Internacional de la Libertad de Prensa. Ahí, entre las antiguas mansiones que hoy funcionan como restaurantes, centros culturales y cafés, se libra una batalla entre la preservación del patrimonio y la ambición.
A finales del siglo XIX, este lugar era el palacio de José Joaquín Díaz, magnate de la minera de plata más grande del país, quien al morir delegó la terminación del edifico a Enrique Concha y Toro, otro beneficiado con el valioso mineral. Con el tiempo, las familias más pudientes de Santiago, artistas e intelectuales, encontraron en estas calles la comodidad y lujo suficientes para asentarse. Entre los más destacados, están el cornista Joaquín Edwards Bello y el poeta Vicente Huidobro.
Este último, estableció su hogar en una de las mansiones que conformaban el palacio, lugar que hoy da vida a Zully, uno de los restaurantes más elegantes del centro de la ciudad, en donde es posible encontrar a grandes empresarios y políticos que ven aquí, el sitio perfecto para realizar sus reuniones de negocios, "Nuestro público es la gente que estaciona sus Mercedes-Benz en la vereda de afuera, no menos", explica Alex Mena, encargado del restaurante que lleva ya tres años y cuyo dueño, el norteamericano Joseph Westrate, es dueño de más de la mitad del otrora palacio.
Dentro de los últimos cinco años, las abandonadas mansiones han estado siendo aprovechadas por empresarios que vieron en sus estructuras neoclásicas el lugar predilecto para instalar sus restaurantes y cafés, que le darían a estps sitios un estilo europeo dentro del resto de la ciudad. "Westrate es uno de los mayores apostadores en esta campaña dse sacarle provecho a este sector del barrio Brasil, en la que pretende quedarse con el monopolio completo del sector de Concha y Toro", cuenta Marilin López, vecina del sector. Para esto, ha comprado la mayoría de las mansiones, pero a un costado de la plaza, se encuentra la que ha significado un mayor dolor de cabeza para el codicioso norteamericano: la mansión Walker.
En ella, se formó hace cinco años la Escuela de Artistas y Artesanos Centro Cultural Ainil, la única de las mansiones que permanece intacta.
Subiendo hasta el cuarto piso de la casa, por las oscuras escaleras de maderas sueltas en forma de caracol, un salón alumbrado por una lámpara instalada de manera rústica ilumina el taller de cerámica, "Muchos de los que impartimos los talleres vivimos aquí, este es nuestro hogar y estamosluchando para obtener la opción de arriendo con derecho a compra, todavía no se decide eso. Este centro comunitario es un gran aporte al barrio Brasil, y vamos a dar la pelea", comenta Antonio Carevic, mientras pasa viejos rodillos con grasa sobre sus grabados . En una de las paredes cuelga el resto de los grabados que lo han mantenido ocupado toda la noche.
Los cinco pisos y dos subterráneos de esta casa son los que le quitan el sueño a Westrate, y por los que se ha tenido que enfrentar más de alguna vez con los administradores de la casa quienes, si bien no cuentan con mucho dinero, tienen la ventaja de haberse ganado un Fondo Cultural en un espacio declarado Zona Típica, lo que los favorece en primeras instancias. La estructura de la ex mansión Walker tiene el espacio ideal para concretar el sueño del magnate en donde pretende construir un Hotel boutique de 14 habitaciones en donde los precios parten desde US$300.000.
Al entrar a Zully, las escaleras del mármol cubiertas de pétalos de rosa reciben a sus refinados clientes y, dentro del local, un diseño muy moderno se contrasta con las viejas paredes del restaurante que se ha remodelado completamente. Las puertas de este lugar, están abiertas para todo aquél que quiera visitar el antiguo hogar de Vicente Huidobro, esto a pesar de la exclusividad del lugar que sólo hoy día acogió en sus elegantes salones a personajes como André regli, embajador de Suiza y al Ministro Secretario Genral de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo.
"Nuestro público es el más selecto y es casi un compromiso la construcción del hotel que está planeada para fines de este año, así que los artistas se van a tener que ir luego. Ellos no lo saben aún, pero nosotros ya lo compramos", cuenta orgulloso Alex Mena apoyado en una de las ventanas que dan a la plaza; afuera, un grupo de jóvenes espera ansioso la hora en que empieza el taller de música del centro Ainil.
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