Hotel City: Un escenario de terror

En los últimos años el hotel City se había transformado en un fetiche y en un lugar de encuentro para políticos e intelectuales, pero hace unos meses y luego de 80 años funcionando cerró sus puertas debido al alto costo de arriendo.

En el verano del 2008 se comenzó a rumorear por los pasillos que el City dejaría de funcionar, fue a medio día del domingo 24 de febrero, los huéspedes ya habían desocupado sus piezas y el almuerzo no estaba listo. Paralelamente el administrador Italo Loubiano informaba a sus trabajadores que la pega había terminado.
Lentamente el espacio comenzó a vaciarse y los muebles fueron rematados.
El cierre se debió al vencimiento del contrato, por lo que los dueños, la familia Ferrer, ofreció a sus administradores de hace 48 años comprar el hotel en 2500 millones de pesos o duplicar el costo de arriendo, pero para ellos era imposible pagar semejante cantidad.
Por lo que atrás quedaron las puertas giratorias, los espectáculos del segundo piso, las cazuelas y las luces rojas que iluminaban el nombre del hotel en la entrada.
El City se había transformado en un símbolo estos últimos años, siendo escenario de la película "Se arrienda", de los libros "Mala onda" y "Por favor, rebobinar", todos títulos de Alberto Fuguet.
También fue el lugar donde se lanzó el libro "Santiago Bizarro", donde se grabó escenas de la teleserie "Pampa ilusión", de comerciales de la Teletón y la introducción de varios programas de la tele. De la misma forma en que parecía escondido en un pasaje de la calle Compañía, también pasaba sutilmente frente a nosotros.
Para llegar al City, es necesario entrar por un estrecho pasillo cubierto por un techo de vidrio. El edificio color verde musgo deja en evidencia sus años de antigüedad, debido a sus murallas trizadas y a gárgolas descuidadas que cuelgan del segundo piso.
El hotel está oscuro y abandonado, sacaron los maceteros con plantas, los toldos y los vidrios están sucios.
Mario es el cuidador del Hotel City, trabaja hace ocho años y era encargado de la bodega cuando esta funcionaba. "Para mi fue un alivio que cerrara, porque siempre que había algo que hacer me mandaban a mí, todos los demás eran sacadores de vuelta, ahora sólo tengo que cuidar" dice mientras hecha a unos jóvenes que estacionan sus motos en el pasaje.
En cambio, su mujer (quien quiso mantener su nombre en anonimato) lo acompaña a diario y piensa diferente "A mi me da miedo estar aquí, se escuchan ruidos, como pasos, pero mi marido dice que es porque el subterráneo es muy grande".
Declara que le da miedo estar sola, porque hace un tiempo le sacó una foto a su hijo, a quien tiernamente llaman "el fantasma" y luego al verla se veía nítidamente una cara en la puerta del hotel. Ella todavía no comprende bien qué es, pero lo asocia a que hace pocos años una señora murió de un ataque cardiaco en la bodega del mismo lugar.
Alberto Fuguet lo describe "Me parecía sacado de una película de cine negro" el escritor acepta su obsesión por el City, el que se ha convertido finalmente en su guarida e inspiración para sus obras. "El sitio se llamaba City, una ciudad que no era esta, donde uno quizás podía huir, refugiarse, ingresar a otro tiempo"
Los vecinos se muestran sorprendidos sobre el cierre del hotel, ya que todavía llegan extranjeros preguntando sobre qué pasó y además siempre habían recibido buenos comentarios sobre el hotel, a excepción de una vez "una clienta llegó muy enojada porque le había salido una cucaracha en su comida, estaba muy decepcionada porque ella siempre iba a comer ahí" cuenta Irene Olivares, vendedora de la tienda Kayser.
Su compañero de trabajo Leonardo Lazcan comenta "Desde el cierre, se siente la calle muerta, no hay nada ahora, ni siquiera oficinas, antes se veían extranjeros, famosos, había más movimiento"
En cuanto al futuro del City, los rumores parecen seguir paseándose por los pasillos, la esposa de Mario me cuenta que quieren hacer un reallity de terror, donde los participantes sean famosos, Mario dice que las intenciones de Ferrer es esperar que alguien lo arriende para que siga siendo hotel, mientras los mozos del restaurant peruano de al lado, dicen que a fin de año se realizará el remate.

Bueno, este año se

Bueno, este año se incendió el último piso. Cuando chico, siempre me quise quedar alguna vez en ese hotel.

que pena... siempre quise

que pena... siempre quise entrar allí

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