Luego del informe publicado por Human Rights Watch y la reacción del gobierno venezolano, podemos decir que estamos frente a un nuevo tipo de democracia, en la que los ciudadanos tienen derecho a voto pero no a voz, en la que los poderes del Estado son independientes pero dependen en última instancia de una única persona y existe un derecho pleno consagrado a la libertad de expresión en el que los medios deben tener cuidado a la hora de ser críticos con su gobierno democrático modelo.
Esta columna de opinión fue escrita en el marco de la expulsión de Venezuela del Director de Human Rights Watch, el chileno José Miguel Vivanco, luego de la publicación del informe elaborado por dicha ONG titulado "Una década bajo Chávez: Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela" a mediados del mes de septiembre de 2008.
Hace un par de semanas, la fundación Human Rights Watch (HRW), una institución ampliamente respetada a nivel mundial por el rol que ha jugado en la defensa de los derechos humanos alrededor del mundo, publicó un informe sobre Venezuela titulado "Una década bajo Chávez: Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela" que provocó gran polémica no por el contenido de su texto, el que cualquier observador informado podría adivinar sin mucho esfuerzo, sino que por la