Dicen que usa lentes oscuros, pelo a la gomina, traje negro y corbata fina. Pocos lo han visto en Chile, quizás nadie, pero existe. Personaje de oculto, su sombra se ve en cada final con intereses creados. No cuentan con una acreditación FIFA que les dé prestigio ante los clubes a nivel mundial. Pero cegados, los equipos chicos no logran distinguir entre lo verdadero y lo falso, y ante la ansiedad de vender rápidamente un jugador al extranjero, no dudan en dar el vamos a un oscuro y desconocido personaje. Es que las deudas son muchas y las necesidades marcan el día a día.
POR ENZO OLIVERA
En la historia reciente de nuestro fútbol, son contados los pases de chilenos al extranjero, pero en los últimos cinco años, las cosas han cambiado. Los ejemplos están a la vista: Arturo Vidal gana 45 millones de pesos mensuales en el Bayern Leverkusen alemán. Matías Fernández emigró desde Colo Colo al club español Villarreal en 2006, y la más reciente de Carlos Villanueva, que aunque tenga un gran potencial, Audax Italiano se negó a dejarlo partir, hatsta obtener una suculenta suma gracias a la venta al Blackburn Rovers inglés. Este último es el que demuestra claramente el gran peso de los clubes antes que la decisión los mismos jugadores. Pues no van a dejar ir a una estrella por unos cuántos dólares, el objetivo es venderlo por millones de ellos.