El artista y el animador de cruceros

El populismo puede llegar a todos los rincones: desde Hugo Chávez hasta Silvio Berlusconi. Es que no sólo el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo separan (y a su vez unen) a estos dos mandatarios de Venezuela e Italia respectivamente, sino que también hay otras facetas que los diferencian (y también los asimilan).

Esta columna de opinión se realizó a finales de abril del 2009 para un trabajo académico en el cual se debió comparar a un gobernante populista de izquierda con otro de derecha.

Mucho se ha investigado desde el campo político, sociológico, histórico, académico y comunicacional el significado del populismo. Aunque se ha llegado a aspectos muy puntuales respecto a este término, varía de acuerdo a los contextos geopolíticos e históricos. No hay un error más grande en las investigaciones si se enmarca al populismo dentro de una tendencia política, ya que este término no pertenece a ninguna ideología, sino más bien, como indica Incisa di Camerana citado en Francisco Savarino (“Populismo: perspectivas europeas y latinoamericanas”), “el populismo, en suma, es compatible con fórmulas de derecha y de izquierda, con el tradicionalismo y la vanguardia revolucionaria, con el fascismo y con el estalinismo, y con toda fórmula que postule la unanimidad”.

"El populismo tiene, por añadidura, una naturaleza perversamente 'moderada' o 'provisional:' no termina por ser plenamente dictatorial ni totalitario; por eso alimenta sin cesar la engañosa ilusión de un futuro mejor, enmascara los desastres que provoca, posterga el examen objetivo de sus actos, doblega la crítica, adultera la verdad, adormece, corrompe y degrada el espíritu público", agrega el escritor mexicano, Enrique Krauze ("Decálogo del populismo iberoamericano").

Así, a lo largo de la Historia hemos podido encontrar el populismo desde su génesis en Rusia durante la segunda mitad del siglo XIX con el narodnitchestvo; el populismo de derecha en Europa del Este con el gobierno de los gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski; a través del fascismo de Jörg Haider y Benito Mussolini; en los populismos “clásicos” latinoamericanos de Juan Domingo Perón, Getúlio Vargas y Lázaro Cárdenas del Río; en el estilo revolucionario e indigenista de Fidel Castro y Evo Morales, respectivamente; otros más abiertos a las privatizaciones, como Carlos Menem y Alberto Fujimori, y hasta en el actual presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, según un artículo publicado por The New York Times en plena época de campaña presidencial mediante la reconocida “obamamanía”.

Más allá de estos nombres recientemente mencionados, en la actualidad existen dos polos opuestos en las escuelas del populismo. Ambos personajes pertenecen a corrientes ideológicas distintas en sus formas de gobernar, aunque comparten algunas características similares. Mientras uno se lanza en picada contra el Imperialismo estadounidense, otro goza de las bondades de mercado neoliberal. Mientras uno forja alianzas con países que las súperpotencias los consideran armamentistas o poco confiables, el otro se codea en todas las ambiciosas cumbres que empiezan con la letra G.

Ellos son el actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el actual primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. Es que no sólo el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo separan (y a su vez unen) a estos dos mandatarios de Latinoamérica y Europa respectivamente, sino que también hay otras facetas que los diferencian (y también los asimilan).


Dos escuelas distintas

Tanto Chávez como Berlusconi son provenientes de continentes con historias heterogéneas entre sí, las que se entrelazaron en los períodos de colonización -o invasión, dependiendo desde el lado en que se le mire-. Savarino explica detalladamente que los populismos en estas regiones tienen rasgos muy notorios.

Por un lado, en el Viejo Continente, a raíz de los efectos de la globalización, existe una crisis en el Estado de bienestar, se desbordan los flujos de capitales, de bienes, de la cultura y de las personas; se pierde la soberanía, funcionalidad y eficacia del Estado nacional y “del cuestionado proceso político de unificación regional, que ha creado un serio déficit democrático en los países involucrados. La consecuencia es el brote de movimientos populistas que contestan el establishment, las instituciones y los mecanismos legales-representativos, la Unión Europea y toda presencia extranjera que se percibe como amenazadora, en la cultura y en la sociedad”, indica el profesor investigador titular de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (Enah), de México.

Y por parte del Nuevo Continente, donde también existen problemas de flujos culturales, humanos, de seguridad e identidad, sobrevive un legado del clientelismo, caciquismo y otras formas de liderazgo personalista. Como señala Savarino, “el populismo latinoamericano crece en formas autóctonas en un terreno abonado por las características históricas, culturales y socioeconómicas sui géneris de la región y tiene, así, una posibilidad de crecimiento aun mayor que el europeo (…) (al contrario, el europeo tiene que encubrir los lazos con los fascismos y los autoritarismos nacional-populistas de los años treinta), y se muestra capaz de impactar en las masas hasta el punto de romper con las formas demo-liberales e iniciar, como en Venezuela, experimentos políticos auténticamente populistas”.

El bolivariano y el empresario

Entrando ya en materia de los mandatarios en estudio, por una parte, reconocidas son las influencias castrenses que tiene Chávez y su ideología de “Revolución Bolivariana” basada en el “Socialismo del siglo XXI”. Durante los tres períodos de Gobierno que ostenta desde 1999 (para más información, leer ficha), ha promulgado el culto a Simón Bolívar no sólo en su población, sino que también hacia otros países como Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Según la socióloga venezolana, Nelly Arias, en su texto “El gobierno de Hugo Chávez: populismo de otrora y de ahora”, la mezcla del antiguo populismo de Perón (con un diseño de sociedad cerrada y nacionalista, al molde del proyecto de máximo jefe), junto a un sello contemporáneo en que reniega las fórmulas económicas neoliberales y demuestra apatía por la política tradicional, logran que Chávez se abanderice con el estatus neopopulista.

“‘Cúpulas podridas’ es el calificativo que Chávez ha empleado desde los días de campaña electoral para designar a los representantes del antiguo establishment. Este discurso antielitista se apoya en una lógica divisiva de la sociedad, a partir de la cual se construyen nudos antagónicos que oponen en el imaginario al pueblo contra la oligarquía y a la Nación contra el imperialismo”, agrega Arias.

Respecto al imperialismo, durante gran parte de su mandato, Chávez ha lanzado dardos a una específica ubicación geográfica: Estados Unidos, y si se pudiera encarnar en una persona, ése sería el ex presidente norteamericano, George W. Bush. Este aspecto no deja de ser menor en torno a la fabricación de verdad que induce un líder populista como él, ya que, luego de que los detractores en su propio país se hubieran minimizado (“la oligarquía antipatriótica” como le llama), no encontró otro camino que exteriorizar a su enemigo que combatía contra su mandato, y bajo esa norma –la anti-imperialista-, logró atacar a Bush. A su vez, desde el Golpe de Estado del 2002, Chávez ha denunciado continuamente supuestos intentos de asesinato y conspiraciones en su contra, aunque no ha habido pruebas.


Muy por el contrario, las ansias de poder de Berlusconi no le han bastado con ser el italiano más millonario según la última encuesta Forbes –obviando los orígenes de sus cuestionados recursos-, sino que también ha querido inmiscuirse en la política con la creación de su propio partido de centro-derecha (Forza Italia), el cual posteriormente se unió con otras coaliciones para crear el Pueblo de la Libertad (para más información, leer ficha).

El caso de la elección de este peculiar mandatario es muy extraño, ya que en otros países se cuestionaría que gobierne una persona que tiene un imperio de casi todos los medios de comunicación itálicos, de publicidad, y que además tenga un prontuario de nexos con la mafia. Pero en Italia todo es posible: es el premier que más tiempo ha durado en toda la Historia si se suman sus cuatro períodos.

¿Cómo se explica esto? “algunos sociólogos y politólogos sostienen que Berlusconi es la autobiografía de Italia (…). Muchos le votaron sin amarlo políticamente, por deseos de cambio. Vieron una nueva frontera en la revancha del mercado, la única que quedaba en pie tras el fracaso de la utopía igualitaria y socialista. Pero se trataba de una nueva frontera cargada de riesgos, con la impotencia y la inquietud del ciudadano como derivadas”, argumenta Roger Jiménez en su libro “Imperio Berlusconi”. Y esos riesgos llegaron con promesas que no se cumplieron, como más pensiones para todos, la disminución de corrupción en las regiones sureñas y la mixtificación de la economía pública y privada.

Pero el plus de este gobernante está por el lado del populismo mediático, término que fue acuñado por su compatriota y uno de sus más acérrimos críticos, el filósofo y experto en semiótica, Umberto Eco. El populismo mediático se explica en las formas de comunicación entre el poder y el pueblo mediante la televisión como medio de comunicación dominante. Berlusconi usa este medio a tal punto, que a través de esta herramienta anunció la supuesta retirada de las tropas de Irak antes de hacerlo en el Parlamento. Posteriormente se debió retractar de esta decisión ante su aliado Bush. “Lo que Berlusconi está instaurando es una forma de gobierno inédita, distinta de la que sanciona nuestra Constitución, y se trata del populismo mediático del que hablaba, hasta tal punto que, para perfeccionarlo, Berlusconi está intentando modificar la Constitución”, dice Eco.

Además, así como Chávez tiene su enemigo número uno en Estados Unidos, Il Cavelieri durante su candidatura para su segundo ciclo ministerial, popularizó la imagen de ser víctima de un complot “comunista” contra la democracia, por medio de los “jueces rojos” que trabajaban a sueldo, según él, para tratar de malear su camino a ser mandatario. Inmediatamente logró la confianza de los electores y ganó por mayoría para obtener el preciado cargo.


El carisma los une

Pero no todo es agua y aceite entre estos dos mandatarios. Un líder populista que no es carismático, no tiene derecho a ser catalogado como tal. Y así lo han dado a conocer por cielo, mar y tierra estas deslenguadas personalidades que a través de los medios de comunicación se dan a conocer por todo el mundo. La oratoria de ambos los hacen gobernantes únicos, sagaces, impredecibles y convencidos de que son dueños de la verdad absoluta, aunque algunas veces deban retractarse de declaraciones torpes. En las cumbres internacionales se comportan como abejas a la miel para ser los protagonistas principales, a través de hechos que mezclan exhibicionismo, populismo y demagogia.

Cómo olvidar las constantes citas anti-estadounidenses de Chávez, como cuando se presentó en el estrado de las Naciones Unidas, y dejó impertérrita a la audiencia al decir: “ayer el diablo estuvo aquí. Huele a azufre todavía”, refiriéndose a la presencia de Bush un día antes. O la interrupción que le hizo al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, en plena Cumbre Iberoamericana que se celebraba en Chile, a lo que el rey Juan Carlos le espetó la memorable frase: “¿por qué no te callas?”. Y tampoco hay que dejar de lado los constantes espaldarazos que le ha dado a su aliado Morales para que nuestro país le conceda mar a Bolivia.

Berlusconi no se queda atrás. Varias citas que han sido catalogadas como racistas por sus detractores, le ha valido el repudio internacional, como el considerar a los musulmanes una raza inferior luego de los atentados del 11 de septiembre; catalogar a Obama como “alto, apuesto y un poco más bronceado que yo”, o referirse irónicamente acerca de los “vuelos de la muerte” ocurridos durante la dictadura argentina (1976-1983), como “bellas jornadas, los hacían descender de los aviones”. O cuando en el 2002 se le ocurrió formar un cuerno con su mano y ubicarla detrás del entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, justo cuando estaban preparándose para una fotografía protocolar. Su última cita fue un insólito mensaje en ayuda a los daminificados por el terremoto en Abruzzo: "Va a ser como un fin de semana de cámping", claro que posteriormente ofreció una de sus mansiones para albergar a quienes lo necesiten. Éstas y muchas otras meteduras de patas más, han producido que sus detractores lo tilden de “Burlesconi”.

Otras similitudes populistas


De alguna u otra manera estos mandatarios han tratado de cambiar leyes constitucionales en "beneficios" para el pueblo (Chávez) o para que se consolide con características democráticas al igual que las demás naciones que se rigen por ella (Berlusconi). Sin embargo, el objetivo definitivo sigue siendo otorgarlas para su favor personal

Bien lo sabe Chávez quien en diciembre del 2008, y luego de que el año anterior haya sido rechazada su idea, nuevamente propuso realizar una enmienda a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a través de un referéndum popular, con el fin de permitir la reelección inmediata de cualquier cargo de elección popular de manera continua o indefinida. Este referéndum se hizo realidad el 15 de febrero pasado, siendo aprobada por los electores. Ahora más que nunca puede hacerse realidad la idea que este presidente tenía estipulada: llegar por lo menos hasta el 2020.

En tanto, Berlusconi ha mencionado que el papel del primer ministro es fundamental y hoy tiene poderes casi inexistentes en su país en comparación al extranjero. Es por eso que encuentra necesaria la idea de cambiar la segunda parte de la Constitución, y ya ha anunciado sus primeros pasos para este año: hará referéndum -probablemente el próximo 21 de junio- para modificar la ley electoral a su favor (beneficiaría a la lista más votada).

Además, Berlusconi consiguió la inmunidad en el 2008, luego que el Senado haya aprobado una ley propuesta por el premier (Ley Alfano), que impide juicios contra los cuatro cargos electos más importantes del Estado mientras estén en el poder. Esto se transformó en polémica ya que la oposición argumentaba que se hizo justo a la medida de Il Cavalieri, quien tenía acusaciones fraudulentas pendientes.

Algunas medidas realizadas por ellos no han estado exentas de polémicas, incluso al interior de sus mismos países, los que les han valido sendas protestas. Tal es el caso de Chávez cuando, tras las nacionalizaciones de empresas telefónicas y energéticas, decretó el cierre a la fuerza del canal Venezolana de Televisión, ya que lo acusaba de haber apoyado el Golpe de Estado del 2002. Según la oposición, este medio se ha convertido en una vitrina exclusiva del gobierno y sus seguidores. Por la misma razón, no permitió que el canal Radio Caracas Televisión (RCTV) obtuviera su licencia para transmitir en señal abierta. Sin duda fue un golpe duro a la libertad de prensa y de expresión.

Por su parte, Berlusconi logró hacer realidad la polémica ley destinada a reprimir la inmigración ilegal catalogándola como delito, luego que ambas cámaras del Parlamento la hayan aprobado el año pasado. En un país que tiene altas tazas de extranjeros indocumentados, el apoyo ciudadano fue masivo con un 58 por ciento. Sin embargo, diversas ONG's internacionales y la oposición italiana se muestran contrarios ante estas medidas considerándolas racistas.



Por lo visto, a pesar del largo trecho ideológico que existe entre uno y otro, ambos líderes se asemejan en muchos aspectos dentro de lo que podríamos denominar como populistas. Sólo el tiempo dirá cuándo sus regímenes llegarán a su fin, aunque, por ahora, tienen a gran parte de la ciudadanía a su favor: según una encuesta realizada el 23 de marzo pasado, el apoyo para Chávez es de un 71 por ciento; mientras que para Berlusconi, en la encuesta que se hizo el 16 de abril pasado -luego del terremoto en Abruzzo-, es de un 62 por ciento.

Fichas:


Nombre: Hugo Rafael Chávez Frías.

Fecha y lugar de nacimiento: 28 de julio de 1954, Sabina, Venezuela.

Trayectoria: Siendo segundo de los seis hijos entre Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías, su abuela Rosa Chávez lo crió casi toda su infancia. Si bien desde joven sentía apego hacia las artes -como la pintura y el teatro- fue su pasión hacia la milicia boliviariana lo que produjo que ingresara a filas castrenses en 1971, luego de haberse titulado de Bachiller en Ciencias. Once años después cofundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200), grupo con el cual intentó un Golpe de Estado en 1992. Sin embargo, esta hazaña sólo duró dos días, lo que a la postre le valieron dos años de encarcelamiento.

Su máximo anhelo lo alcanzó en 1999, cuando se transformó en el 52º presidente de Venezuela. Su segundo período presidencial comenzó en el 2001 y al año siguiente, la cicatriz política que existía en el país provocó un Golpe de Estado por parte del industrial Pedro Carmona, quien estuvo al mando, pero duró sólo dos días tras un contragolpe de las Fuerzas Armadas. La tensión estuvo lejos de terminar durante más de dos años con protestas en contra del gobierno, como las ocurridas en la Plaza Altamira o el “Paro Petrolero”. La victoria con más de 8 millones de votos a su favor en las elecciones presidenciales del 2006, significó que Chávez fuera nuevamente presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Esta vez hasta el 2013.


Nombre: Silvio Berlusconi Bossi.

Fecha y lugar de nacimiento: 29 de septiembre de 1936, Milán, Italia.

Trayectoria: Originario de una familia de clase media italiana, Berlusconi estudió en un colegio salesiano y posteriormente se tituló de Derecho en la Universidad de Milán. Si bien en su país es obligatorio el servicio militar, él nunca ingresó. Si en su adolescencia se dedicó a animar y cantar en los más lujosos cruceros que navegaban por el Mediterráneo, hoy es el italiano más adinerado de su país poseyendo diversas empresas en los rubros financiero, comunicacional, publicitario, deportivo, musical, cinematográfico, entre otros. Dentro de sus capitales más reconocidos se cuentan el grupo financiero Fininvest; tiene el 42,7 por ciento del conglomerado de canales televisivos Mediaset (que cuenta con medios como Canale 5); la productora Endemol; las agencias Publitalia y Publiespaña (40 por ciento), y el club de fútbol italiano AC Milan. Sin embargo, en 1981 se le acusó de pertenecer a una logia masónica cuyo objetivo era tener el control de los medios de comunicación, y tenía profundos nexos con la mafia italiana. Ha sido acusado varias veces por conexiones con la mafia, y en la actualidad tiene varios juicios por fraude pendientes.

En cuanto a lo político, luego de crear su propio partido de centro-derecha -Forza Italia- logró ser primer ministro entre 1994 y 1995. Seis años más tarde pudo repetirse este cargo, el cual se extendió hasta el 2006, ya que cumplió dos períodos seguidos, siendo sucedido por la centro-izquierda. Pero su cuarto mandato llegó el 2007 -esta vez con una nueva coalición llamada Pueblo de la Libertad-, para ser el presidente del Consejo de Ministros de Italia, cargo con el que se encuentra actualmente gobernando a "La Bota".

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