Durante la colonia, Bolivia se empinó como uno de los lugares más ricos de Sudamérica. La explotación de recursos naturales ha sido esencial para su desarrollo económico, pero la disputa por la propiedad y la mala distribución de las riquezas han empobrecido al país, generando una profunda desigualdad social.
Históricamente, la economía boliviana se ha basado en la explotación de recursos naturales. Bolivia era un tesoro para los españoles. Potosí, la ciudad más poblada de América en 1574 (120.000 habitantes), se convirtió en un gran centro minero por la explotación de plata. Los minerales como el oro y el estaño han marcado la economía nacional, pero lamentablemente toda la riqueza del país ha estado en manos de unos pocos. El problema no radica en la pobreza, sino en quiénes controlan las empresas y cómo se usufructúa con los recursos naturales del país.