Capital Infecciosa

Las farmacias se han convertido en una verdadera plaga que ya se ha propagado por toda la capital. Uno de los sectores más afectados es el centro de Santiago donde se pueden ver hasta cinco farmacias por cuadra, siendo el paseo Ahumada el paciente con peor diagnóstico. Otro de los tramos bastante contagiados es Providencia donde el rápido incremento de esta enfermedad amenaza con expandir el virus y cubrir toda la comuna.
Debido al gran interés de los clientes por el uso de fármacos es que el negocio ha dado grandes frutos y las farmacias se han convertido en una de las empresas más rentables; por esto mismo, la competencia se torna cada día más feroz entre las distintas cadenas farmacéuticas, las cuales buscan nuevas fórmulas que atraigan a más enfermizos y fieles consumidores. Sus métodos para atraer clientes y derrotar a la competencia incluyen: asesorarse con rostros famosos, aliarse con grandes multitiendas, crear tarjetas de crédito y descuento, repletar los diarios y la televisión con publicidad sugerente e incluso vender remedios a $1. La guerra esta desatada y los principales contendores son las cadenas nacionales Cruz Verde, Ahumada y Salcobrand.
Perdidos en el mercado
Al ver la gran cantidad de clientes que tienen estos negocios surge la pregunta: ¿Somos realmente tan enfermizos los chilenos o simplemente hipocondríacos? La delgada línea que divide estas dos situaciones nos puede dejar más confundidos aún, pero si tomamos en cuenta el hecho de que cada vez que visitamos un doctor nos entregan un festín de fármacos y de esta forma nos habituamos más a los químicos, entonces, ¿cuál sería el verdadero culpable de esta sobredosis de medicación? La culpa parece estar dividida entre doctores con habilidad para cortar recetas y el hipocondríaco que todos llevamos dentro.
Las farmacias parecen ser un mercado tan común hoy en día que las encontramos en los lugares más inesperados; dentro de las clínicas, en las calles, malls e incluso en estaciones de servicio al. “A la gente le gustan las farmacias porque los atienden bien, de manera personalizada, rápida y siempre encuentran lo que buscan”, comenta una empleada de Cruz verde del Paseo Ahumada.
Chile es el tercer país latinoamericano donde se consumen más medicamentos, precedido por Uruguay y Venezuela, según fuentes del Sernac del año 2006. Esta estadística no parece sorprendernos, de hecho muchos santiaguinos visitan las farmacias por lo menos una vez por semana a pesar de los altos precios de los medicamentos. Algunos creen tener la fórmula de la felicidad con unas pastillas que los alivien por un momento “mientras más remedios compre, mejor será mi salud” parece ser el lema.
Adiós a las boticas
La palabra “farmacia” instantáneamente nos recuerda venta de remedios y productos para la salud, pero este imaginario parece quedar atrás ante el nuevo concepto de farmacia, que el capitalismo, el agitado ritmo de vida actual y por supuesto la expansión de este mercado ha traído. Extintas parecen quedar las antiguas “boticas” donde nuestros abuelos acudían a comprar exclusivamente remedios cuando el dolor era verdaderamente insostenible, y en las que eran atendidos por inexpertos y poco cordiales vendedores. Esos ahora ancianos, no dejan de sorprenderse ante estos verdaderos supermercados, que no sólo venden remedios, sino que cuentan con una completa cantidad de productos de belleza, como tinturas de pelo, desodorantes y todo tipo de maquillajes. En una farmacia moderna no pueden faltar los dulces, helados y bebidas, menos aún las tarjetas telefónicas y la capacidad para recargar con dinero los celulares. Las modernas máquinas para tomar la presión, la estatura y el peso ya son algo común. Los pañales y preservativos nunca faltan, incluso los alimentos para animales ocupan más espacio y hasta artículos escolares se encuentran en su catálogo. Las cadenas de Farmacias Ahumada y Salcobrand son las que más variedad y aspecto de supermercado ofrecen, “hasta pan se puede conseguir en algunos de estos locales” dice Cesar Concha, asistente de la farmacia Salcobrand ubicada en Avenida Providencia
Para qué hablar del aspecto y personal de estos “mini supermercados”. El piso de cerámica siempre brillante; a la entrada una señorita que te ofrece hacerte socio de la farmacia antes de que llegues al mesón de ventas, guardias siempre amables en las puertas, vendedores totalmente seguros e instruidos en el tema, perfectamente vestidos de blanco, con la estampa casi de médicos.
Diagnóstico del comprador
Como ya hemos dicho, existen ofertas para todos los gustos y horarios disponibles. El anteriormente mencionado asistente de sala César Concha de Salcobrand y dos guardias, uno de la farmacia Ahumada del paseo con el mismo nombre y otro de Cruz Verde ubicada en el mismo sector, concuerdan con que rara vez las farmacias están vacías, y que la hora predilecta para entrar a “vitrinear” es entre una y dos de la tarde, es decir, la hora de colación de los trabajadores del centro de la capital y Providencia. “La gente prefiere pasar a las farmacias en vez de ir a almorzar de manera formal. Aprovechan de comprar sus remedios, analgésicos y de paso se llevan algo para comer”, comenta uno de los guardias.
Por otro lado, los fines de mes, y sus consiguientes pagos de sueldo, son las fechas en que las farmacias colapsan. La época invernal se consagra como el período más apropiado para enfermarse, época durante la cual estas cadenas llegan a doblar su clientela. El sábado y domingo, por su parte, son considerados como los días del sexo: “Los fines de semana sube la cantidad de público, y lo que más lleva la gente son preservativos, sobre todo los jóvenes”, dice César Concha; “Y los más viejos llevan las pastillas azulitas (Viagra)”, agrega Juan, guardia del local ubicado en Av. Providencia.
En la variedad está el gusto
Además de las tres grandes cadenas de farmacias que lideran el mercado existen otras alternativas en cuanto a medicamentos que, a pesar de estar muy lejos de alcanzar las cifras de ventas de las líderes, cada día logran imponerse con más fuerza. Estas son las farmacias de medicina alternativa y las que ofrecen medicamentos genéricos a precios populares.
La medicina mapuche ha alcanzado una gran popularidad entre los santiaguinos los cuales se agolpan en los mostradores de la farmacia Makelawen en busca del consejo de alguna de las vendedoras mapuches, las cuales luego de escuchar atentamente su malestar, le recetan un medicamento preparado a base de hierbas medicinales tratadas con recetas de este pueblo originario de Chile. Otra cadena reconocida en el rubro son las farmacias Knop, las cuales ofrecen productos homeopáticos y naturistas.
Una de las farmacias que se han vuelto populares son las del Doctor Simi, la cual ofrece sólo medicamentos genéricos a precios considerablemente bajos. Eso sí, en cuanto a nuevos servicios no se queda atrás y en algunos locales ofrece atención médica por la módica suma de mil quinientos pesos.
Las cartas ya están echadas, ya no es novedad decir que las farmacias son un negocio rentable e indispensable para todos los chilenos; la oferta es variada y ahora sólo nos queda elegir.
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