Esfuerzos, triunfos y resignaciones son los principales factores que han marcado la lucha de las disidencias sexuales en Chile. Un país con una sociedad heterosexista y conservadora que se ha convertido en el principal obstáculo para un movimiento que a veces descubre que el enemigo no está en el bando contrario, sino que en el propio.
Por Loreto Montero
Son muchas las historias que la articulación política de las disidencias sexuales ha logrado acumular a través de los años. Muchas de ellas han sido de carácter público y se han mediatizado a través de eventos masivos como la Marcha del Orgullo. Otras han sido ignoradas por una sociedad que tiende, más bien, a rechazar las expresiones de grupos minoritarios. Lo cierto es que esas historias siguen ahí, y no hace falta demasiado tino para percatarse de que tras cada una de ellas, siempre hay una intencionalidad.