Pueblo Cariño Botado, zona central: Próceres y prostitutas

Además de poseer una historia patriótica, este pueblo fue el "burdel" de San Esteban. Ubicado en las faldas de la cordillera, a pocos kilómetros de Los Andes, Cariño Botado es un sector de la localidad que en algún momento tuvo un reconocimiento también nocturno. Si bien se le conoce por el incidente de despecho que sufrieron sus habitantes hace casi 200 años, donde fueron abandonados por el ejercito patriota, junto a un banquete que la gente del pueblo había preparado, en un pasado más reciente la notoriedad del lugar estuvo en otro lado. Ya que a pesar de que a simple vista es una zona rural más, con sus calles angostas de veredas tupidas, casas de adobe con colores gastados y varios expendios de abarrotes atestados de publicidad pasada de moda, este poblado esconde otras crónicas aparte de las que hablan sobre San Martín y O´Higgins: prostitución, problemas agrarios y olvido, son palabras que aquí calan hondo. Que se mezclan con esa bonita historia nacional. Pero que siguen allí, en el recuerdo de sus 1.304 habitantes.
La bonita historia nacional
Cuenta la leyenda que en febrero de 1817, una facción del ejército libertador, liderada por el general José Gregorio De las Heras, fue ordenada a avanzar desde Mendoza, Argentina, para llegar hasta la capital chilena y luchar contra los españoles. Para eso, debían tomar un camino diferente al de las tropas del general José de San Martín, quienes lo harían vía San Juan. Por lo mismo, se les indicó que marcharan por el paso de Los Andes, ubicado en la zona central del país. Ante tal patriótico evento, los arrieros que atravesaban la frontera de forma diaria de inmediato relataron los futuros acontecimientos a las personas que vivían en el fundo "Las Faldas", cercano al ya nombrado camino. A raíz de esto la gente decidió preparar un banquete para los aguerridos soldados, llenando la casona "La Gotera" con carnes, charqui, vino añejo, mistelas, chacolí (vino preparado con orujo, el cual sería el residuo que queda tras pisar las uvas) y mujeres maquilladas.
Pero sucedió que un vigía enviado antes por De las Heras presenció la escena. Vio como hombres y mujeres corrían de manera desesperada por todos lados, preparando los alimentos y jolgorios. Tras recibir el informe acerca de lo que sucedía en las cercanías del paso, San Martín decidió entonces cancelar esa avanzada y ordenar a las tropas que se reunieran junto a las suyas, para pasar por el camino de "Los Patos", en dirección a Chacabuco (lugar donde luego se libraría la famosa batalla). La "publicidad" que esta celebración provocaba era un peligro muy grande si es que los realistas se daban cuenta.
Las personas de la zona esperaron por muchos días, pensando que pronto llegarían los valientes militares. Muchos jóvenes de la localidad habían partido antes para participar en la milicia de los Andes, por lo que a la alegría nacionalista se sumaba la materna. Estaban muy ansiosos. Pero pronto se dieron cuenta de que no ocurriría lo esperado. Por eso, tras resignarse, decidieron dejar tirado el agasajo, para que los animales se lo comieran. Así nació el nombre de Cariño Botado. Tiempo después aparecerían un grupo de soldados heridos, que tras recibir ayuda y refugio en una casona de San Esteban, contaron a los afectados el porqué del cambio de planes.
Quintas de recreo
Hoy esto no es más que una anécdota. Una historia turística que importa al de afuera. La mayoría de los pobladores se la saben de memoria, sonriendo de manera leve cada vez que la cuentan. Pero al parecer no les importa mucho. Más les preocupa el olvido en el que viven. Pues tras la aparición de poblaciones cercanas, gran parte de los habitantes se han ido, dejando muchas casas desocupadas. Si a esto se le suma que hoy, con la proliferación de los automóviles, la gente puede ir a comprar a los grandes supermercados que hay en la ciudad de Los Andes, entendemos que un relato antiguo no basta para subirles el orgullo. Luego, las entretenciones del pueblo son reducidas. Tan sólo hay algunos restaurants de precios turísticos, demasiado caros para los locales. Esto produce que la vida social sea casi nula. Algunos campeonatos de rayuela con pareja, los partidos dominicales del club local de Fútbol, "Santa Clara" (cuarta división, ANFA), matrimonios esporádicos, más que eso no sucede. Tras llegar a este lugar uno puede ver que las calles están vacías, con la rara excepción de algún niño yendo a comprar pan. Pareciera no haber nadie. "La gente se queda en la casa, viendo televisión. No como antes, que se salía a las calles a conversar. Se visitaba a las familias cercanas de manera semanal, uno se juntaba con los vecinos a cosechar y limpiar los frutos, se hacían mingas, en la calle habían bancas para sentarse", cuenta Jipria Ahumada, una anciana del lugar.
Pero hasta hace 18 años atrás había otras cosas que hacer. Por lo menos para el sector masculino. Pues en ese entonces nombrar Cariño Botado era sinónimo de quintas de recreo, las cuales funcionaban más bien como burdeles campesinos donde hombres de todos lados venían a beber, conversar, escuchar música y tener sexo con prostitutas. Era el lugar de entretención nocturna preferido de la zona. Allí, locales como "El Manzano", "Quinta del hoyo" y "El Copihue" consiguieron una fama que aún permanece en el recuerdo colectivo. Había muchachas venidas desde el sur y de Santiago, las cuales atendían a los comensales, que a veces se quedaban hasta por más de una semana, a tal nivel que los dueños de estos establecimientos tuvieron que contratar mozos para que dieran pasto a los caballos amarrados en las salidas. De hecho, aún hoy permanecen en el pueblo algunas de estas jóvenes, ya señoras respetables con familia, que poco hablan de su pasado.
En estos días nada queda de esos burdeles. Hasta las casas donde funcionaban ahora están cambiadas. "El Manzano" es un centro de eventos familiar, que posee una piscina en su patio trasero, la cual arriendan a quien lo desee. "El Copihue" es una bodega para frutas. "La Quinta del Hoyo" es una rotisería que ahora atiende la hija de la fallecida dueña del desaparecido local. Todas finalizaron hace ya tiempo, al parecer por las quejas que hicieron los vecinos, acerca del ruido y desmanes. Al menos eso es lo que dice la mayoría de las pueblerinas entrevistadas, pues ninguno de los hombres contactados admitió saber algo del asunto.
María Elena Arias, la mujer cuya madre dirigía "La Quinta del Hoyo", es una persona menuda, de tez blanquecina y pelo café corto. Sus ojos muestran un constante nerviosismo:
-¿Cómo era "La Quinta del Hoyo?
-En un principio era un lugar donde los huasos de todos lados venían a divertirse. A gastar su sueldo. Se tocaba música en vivo y se daba alojamiento. El local de mi madre se llamaba "Del Hoyo" porque así le decían, no tenía un nombre fijo. Lo que pasa es que para entrar había que bajar por unas escaleras oscuras, por eso agarró ese apelativo.
-¿Pero nada más? ¿Qué pasa con lo que dicen los vecinos, que esto era un prostíbulo?
-Los vecinos siempre hablan mal, yo sé que me pelan cuando les doy la espalda. Pero de lo más bien que los maridos aparecían de vez en cuando por aquí. Este lugar agarró renombre, pero no tanto como dicen, porque en San Esteban también había lugares como este y mejores. Era uno más dentro del montón que había en la zona. Si de hecho la mayoría de la gente iba al "El Manzano, que quedaba en la casa del frente. No sé que tanto se quejan.
-¿Acaso no fueron las quejas de ellos lo que los obligó a cerrar?
-Eso es una gran mentira. Todos los locales dejaron de funcionar porque quisieron. Si de hecho nosotros tuvimos la patente hasta hace 5 años más o menos. Lo que pasó fue que se echó a perder el ambiente. Había muchas peleas afuera de las quintas. Los tipos se trenzaban a golpes cada noche. Entonces, a mí y a mi madre nos empezó a dar vergüenza. Por eso decidimos dejar de arrendarle un local a la familia Bianchini, en el que teníamos una rotisería y usar la casa de la "Quinta del Hoyo" para poner el mismo negocio. Ahí hablamos con el acalde de ese tiempo, Luis Reyes, para que nos diera una patente nueva, de carnicería.
-¿Qué les daba vergüenza?
-No me gusta mucho hablar del tema. Pero había que haber estado allí. La cosa se estaba desvirtuando. No queríamos ser parte de algo así. Los tiempos en que esto era algo sano se estaban acabando. Por eso nos incomodaba bastante la situación. La mirada de los demás siempre pesa.
Peones incultos
Pero queda una pregunta acerca de este espiral de olvido. Una sobre el por qué no funcionó esta promesa de "Cariño Botado". Pues la zona fue una tierra fértil, con un sol potente y una vegetación que antes albergó varias plantaciones de papas, maíz, trigo y cáñamo. Pero hoy apenas cultiva unas pocas hectáreas de frutas y malezas. Ante esto, en cuanto a éxito se refiere, sólo se salvan las termas artificiales "El Corazón" del clan Bianchini (La ex directora era Teresa Bianchini, la fallecida esposa del General Bernales) y la producción de chicha por parte de las familias Briones y Zelaya.
Según explica otra anciana del sector, Margarita Vicencio, la culpa de este suceso sería la desidia: "El gran problema de esta comuna fue la flojera. Porque en los años 60, con la reforma agraria, se repartió el gran fundo que había aquí, que perteneció a varias familias durante el tiempo, entre ellas a la de Teresa Ipinzón, una dura terrateniente española. Se les dio un terreno a todos los peones que habían trabajado en esa hacienda. Pero ellos no supieron trabajarla. Quizás no sabían cómo, pero yo creo que fue de flojos. Luego de eso vino la época de las quintas, donde los huasos brutos vendían sus tierras y se iban a tomar. Ahí la cosa ya no tenía más vuelta en este lugar".
Pues como dice esta mujer, los nuevos terratenientes desaprovecharon la oportunidad. Malgastaron, al igual que lo hicieron muchos "minifundistas" (término acuñado en los libros de historia para los nuevos patrones de terruños más reducidos) dentro de todo Chile, la redistribución iniciada por Jorge Alessandri y continuada por Eduardo Frei y Salvador Allende, cada uno a su manera. El gran problema fue que estos hombres no sabían cómo llevar el mando de un fundo, pues por generaciones sus familias habían sido peones. Por tanto, la incultura les jugó una mala pasada que terminó por dejarlos otra vez en la miseria.
Por todo esto, los hechos hacen pronosticar un triste futuro. Uno donde esta zona llamada antes "El Arenal", pues aquí se formaba uno, a raíz de la desembocadura de dos ríos, termine por desaparecer. Sucumbiendo frente a una modernidad que fragmenta su diario vivir. Convirtiéndose en una imagen triste, donde la arena que aún se puede encontrar tras cavar unos dos metros en el suelo, sea lo único que quede. Porque de forma lamentable, Cariño Botado hace honor a su nombre, al estar arrojado en este anónimo sector del país.
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Muy bueno el reportaje, lo
Es realmente inevitable
Haciendo una traducción, me
Estimado senorReyes he leido
Estimado señor Reyes he
Señor Marchant, me alegro
Estimado señor Reyes he
Estimado señor Reyes he
Sr. Pablo Reyes: Mi nombre
encuentro lo mas desatinado
Sr. Vega: Me parece que no
sr. reyes no se si eres
sr Reyes: Me hubiera gustado
bueno el relato es real pero
quisiera solamente comentar
Don: Pablo Reyes. El titulo
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