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Una puta en la pantalla

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Universidad Diego Portales
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Una puta en la pantalla
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Cuando un hombre la mira fijamente no se pone nerviosa ni tampoco tartamudea. Si es un empresario, ella lo mira de vuelta y se ríe. Esa es su técnica. Los atrapa y les empieza a conversar. Ellos la invitan a comer o a andar en limusina. Lo primero que
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María Carolina donó 27 horas de sexo a la Teletón. Tiene más de 30 años, ojos verdes y muy pocas cirugías. En sus cinco años de carrera ya ha logrado ser invitada a Sin Dios ni Late, a El Termómetro y a varios noticiarios. No consiguió ser Miss Playboy ni ir en pelota en el Estadio Nacional, pero al menos, hasta le presidenta la reconoce.

Cuando un hombre la mira fijamente no se pone nerviosa ni tampoco tartamudea. Si es un empresario, ella lo mira de vuelta y se ríe. Esa es su técnica. Los atrapa y les empieza a conversar. Ellos la invitan a comer o a andar en limusina. Lo primero que deja en claro es que ella es la mejor dama de compañía de Chile y que ofrece el mejor sexo que en su vida podrán tener. La mayoría de los empresarios no necesitan que se presente: la han visto el la tele, leído en la revista Cosas o se han metido a su página web. Pocos dudan y muchos abren su chequera. Son sólo 150 mil pesos (a no ser que sea martes de descuento).

Prostituta por costumbre

María Carolina no es prostituta porque le ha faltado la plata para los estudios, porque fue abandonada al nacer o porque no terminó la educación básica. Simplemente le sedujo y se acostumbró.

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