Al momento de ir a un motel, lo último en que se piensa es en quién se encargará de limpiar los residuos corporales o recoger los condones y juguetes sexuales. Sin el personal encargado de limpieza, los clientes no podrían disfrutar en las mañanas, tardes y noches de camas sin señales de uso. Las huellas de las habitaciones pueden ser borradas, pero en las camareras y juniors siempre va a quedar el recuerdo de quienes usan las habitaciones para llevar a cabo sus fantasías sexuales o simplemente retozar entre las sábanas con sus parejas.
Todos coinciden en que les gusta el trabajo, pero desearían estar en otros lugares.
Juan Pablo Valdez, Motel Oasis
Luego de trabajar en una hostal de turistas y en un motel gay, llegó a su actual trabajo de junior. Hace 8 meses limpia piezas y lleva platos de comida a los clientes del Motel Oasis. Tiene 23 años, su vestimenta es negra y su cara está maquillada. Aunque su horario va desde las 9 a.m. hasta las 17:30, siempre se queda hasta después de las ocho.
"Me gusta el ambiente de mi trabajo, el contacto con la gente es entretenido" menciona sonriendo.
En el día trabajan hasta 10 personas, entre administración, camareras, juniors, y lavandería. Hay 60 habitaciones, en las que se aceptan tríos y cuartetos.
Le gusta su trabajo como junior, pero le desagradan las ocasiones en que las parejas dejan vómito en las piezas. Como a él le da asco no los limpia. Prefiere que lo hagan las camareras.