Muchos fotógrafos de guerra hacen su trabajo fríamente, su misión en sí es capturar imágenes importantes o controversiales que se den en esas circunstancias, sin embargo, son pocos los que logran que no les afecten esas situaciones, tan crudas, tan fuertes y tan alejadas de la vida cotidiana, por lo menos aquí en el occidente.
James Natchey, protagonista de este film, nos muestra lo que vive día a día en su trabajo, un trabajo que aunque no haya querido, le cambió la vida. "Siento que me aprovecho de las desgracias ajenas, eso me persigue", dice J. Natchey, después de haber tomado fotos de fuertísimos ataques a personas o gente gravemente herida en Palestina. Él, aunque quiera no puede hacer nada, su misión es fotografiar y su estatus tampoco le permite hacer mucho por ayudar a esas personas, ya que los problemas son muchos.