Un hombre que dice conocer un secreto sobre el futuro de la humanidad. Un hombre que invitó a la Presidenta a subir la montaña. Alguien que tiene seguidores y detractores. Un hombre que habla con seres extraterrestres. POR ABRAHAM GALAZ Q.
Son casi las ocho de la noche en Ñuñoa, las veredas desiertas son tímidamente iluminadas por la tenue luz que sale de los grandes ventanales de las casas de República de Israel. Los árboles hacen de la calle una boca de lobo. Entre las hojas se ven algunas estrellas en el cielo despejado. La vía está desierta y apenas enmudecida, si no fuera por el ruido de un chorro de agua. De lejos una mujer sostiene la manguera que lentamente desplaza de izquierda a derecha para regar el pasto. Su mirada es fija y pensativa, el agua cae gruesa al forraje verde.